Al fulgor de la revuelta armada que estalló en México en 1910, la presencia femenina en el espacio público adquirió un nuevo sentido. Diversas mujeres participaron en la Revolución como periodistas, voceras, espías, propagandistas, contrabandistas de municiones, combatientes, etcétera. Uno de los oficios más importantes durante la contienda fue el de enfermeras. Esta actividad tuvo gran aceptación social, debido a la característica principal de atención al otro, asociada a los roles tradicionales que se les asignaba a las mujeres. Su papel en el desarrollo de la Revolución Mexicana fue fundamental y se desenvolvió en condiciones muy difíciles: muchas veces arriesgaron sus vidas para atender no solo a los heridos en las batallas, sino también a la población civil que fue víctima de catástrofes naturales y de epidemias que azotaron el país (gripe española, tifo y viruela).
Algunas de las enfermeras zapatistas, por otro lado, obtuvieron grados militares y se desempeñaron en las brigadas del Ejército Libertador del Sur, en la zona de los estados de Puebla, Guerrero, Estado de México y en el sur del Distrito Federal. Ejemplo de ello fue Adela Vázquez Schiaffino, antigua empleada del periódico El Diario, quien en 1911 se enlistó como enfermera voluntaria en el semi-clandestino Hospital Insurrecto de las huestes rebeldes del Ejército Libertador.
El servicio médico y apoyo personal de enfermería fue fundamental durante la Revolución Mexicana. Sara Perales y Celia Espinoza Jiménez fueron ejemplo de dicha labor.
Nacida en Tlaxcala, Sara Perales se incorporó al grupo maderista en 1910, acompañando a los revolucionarios que tomaron Ciudad Juárez. Estaba al frente del cuerpo de voluntarios de enfermeras, donde organizó la atención de hospitales de sangre, en Chihuahua.
Posteriormente, en 1914, en Monterrey, Nuevo León, se unió al constitucionalismo como enfermera en jefe, bajo el mando de los médicos militares Ignacio Sánchez y Pablo Martínez.
Mientras que la guanajuatense Celia Espinoza Jiménez fue profesora, enfermera y diplomática y participó a favor de Francisco I. Madero, sin embargo, tras el golpe de Estado por Victoriano Huerta, se integró a la Cruz Blanca Neutral.
Durante el gobierno de Venustiano Carranza, Espinoza Jiménez se desempeñó como secretaria particular del Ministro de Educación en Veracruz.